Te propongo un juego. Se trata de volvernos a conocer, de volver hablar hasta las 6 a.m, de volver a descubrir lo que nos gusta y lo que no. Descubrir las manías, los caprichos, los defectos, las virtudes. De nuevo todo. Con una condición: no cometer el error de herir al otro, hacer nada que no le guste o le moleste. Porque si volvemos a conocernos, corremos ambos con ventajas, y se supone que los errores que ya cometimos, no se van a repetir nunca. Quiero creer que no se van a repetir. Se que yo no los voy a repetir, pero no estoy segura si vas a cumplir tu parte del trato.
Tengo miedo de volver a entregarte todo y lo uses en mi contra. Justo como ahora. Destruyéndome, matando todo lo que siento por un capricho, por resentimiento y orgullo.
No te pienso volver a herir. Y no lo voy a jurar porque ya los juramentos y las promesas no nos sirven de nada. Quiero que me creas por mis acciones, por lo que te demuestro.
Desgraciadamente ya te demostré todo. Sigues sin querer volver a empezar, pero me dices que es por ahora, que mas tarde (dentro de 3 meses), si lo haremos. Quiero creerte, pero es difícil.
Juguemos a conocernos de nuevo. Esta vez sin errores, sin heridas, sin lágrimas. Esta vez, ambos hagamos las cosas bien.

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